El Flix Arcade

Netflix te «vicia» por partida doble

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El Flix Arcade intenta reforzar el valor de la marca de cara a sus actuales clientes y, a la vez, convertirse en un fenómeno viral que atraiga potenciales suscriptores

Hace décadas, la saturación publicitaria en las plataformas tradicionales y la fragmentación de la audiencia, como consecuencia del aumento de la oferta mediática, pusieron a las empresas ante el viejo dilema de renovarse o morir. Se hizo necesario buscar nuevas formas de atraer el interés del público en un mercado cada vez más complejo. La innovación pasaba, en parte, por entender a las potenciales usuarias como entes activos; gente que desea interactuar en vez de permanecer como receptora pasiva de información comercial. Establecida la base, quedaba identificar las herramientas que hicieran posible dicha participación.

Los videojuegos fueron una de las muchas respuestas válidas a esa incógnita. Un grupo reducido de empresas los usó de manera esporádica en los años 80, cuando las recreativas se encontraban en su época dorada y surgían algunos de los primeros equipos para jugar en casa (Atari, Sega, Commodore, Spectrum). Por entonces, miles de personas en todo el mundo ya disfrutaban de esta forma de entretenimiento, así que parecía una estrategia muy factible a pesar de los riesgos que conllevaba. Así fue como nació el advergaming

Aunque los juegos han continuado ganando peso con el transcurso de los años, son pocas las empresas que se atreven a incluirlo en sus estrategias de promoción. Pero según indica el experto David Férriz, cofundador de Devilish Games y su división Spherical Pixel, «quienes lo prueban, repiten«. Centrándome en España y poniendo como ejemplo un periodo reciente, en el año 2015 la inversión en advergaming ascendía a casi 24 millones de euros; en 2016, se producía un incremento del 2,8%, con 33,3 millones de euros (Pintado y Sánchez, 2017, p. 279). Es decir, que sí es una tendencia al alza.

Otro punto a favor es que en relación coste-beneficio quedan muy por encima otras clásicas. Si bien el precio a pagar varía mucho según las necesidades de la compañía, quedando entre las cuatro y las cinco cifras, un buen advergame puede conseguir que la clientela o las potenciales usuarias sean más influenciables ante el poder la marca que con un spot televisivo, una cuña radiofónica o una valla publicitaria. ¿Por qué? Muy fácil: porque la interacción con los anteriores elementos es esporádica y no depende de la persona; el videojuego publicitario va en busca de la jugadora y, bien hecho, puede ser adictivo.

Como adelanto en el titular, pretendo ilustrar todo lo expuesto con un caso relativamente actual y muy destacable. Hoy os hablo del Infinite Runner de Netflix.

 

El Flix Arcade y la innovación como bandera

Netflix está dispuesta a comerse el mundo, y cada paso que da es un recordatorio de ello. No solo es una compañía pionera en su modelo de negocio –cine y series en streaming–, sino también un referente publicitario para empresas de todo el mundo. Sus campañas innovan continuamente en formato y, además, tienden a viralizarse con suma rapidez, máxime cuando son controvertidas por presentar temas sensibles con un tono jocoso. Pero el hecho es que les ha funcionado muy bien.

El gigante audiovisual estadounidense volvió a lucirse nada más arrancar 2017 con una campaña sin precedentes en su historia. En enero lanzaba su Flix Arcade (PC y smartphone), una videoconsola en explorador protagonizada por cuatro de sus personajes icónicos: Pablo Escobar (Narcos), Marco Polo, Piper Chapman (Orange Is The New Black) o Mike Wheeler (Stranger Things).

Se trata de minijuegos plataformeros que consisten en alcanzar el mayor número de metros posible sin ser detenida o eliminada. La pantalla avanza por sí mism. La jugadora, por tanto, solo tendrá que presionar la barra espaciadora o hacer tap para esquivar obstáculos y enemigos y alcanzar los diversos potenciadores que aparecerán. Al llenar la barra de power-ups, el personaje perderá la capacidad de saltar pero recibirá apoyo de sus aliados y aliadas.

Esta simplicidad, junto con la estética pixel art y el tema de cada serie en 8 bits, otorga la sensación de haber viajado mágicamente a la época de las recreativas. Y es un gran acierto debido a varios factores. Primero, teniendo en cuenta el boom de popularidad de lo retro; y segundo, porque Netflix es un servicio utilizado principalmente por la Generación X (1965-1981) y millenials (de 1982 en adelante). Estos dos grupos de edad vivieron los comienzos de la industria videolúdica.

El Flix Arcade está desarrollado en HTML5. Este lenguaje es un viejo conocido de la empresa, ya que es la base misma de su plataforma de streaming. Al parecer es la opción más económica de entre todas las que podían elegir, y también la que mejor llega a las usuarias dada su facilidad para adaptarse a todo tipo de pantallas. Puede disfrutarse en exploradores de PC y smartphone, la versión para teléfonos móviles tal vez requiere un reescalado que permita ver bien la pantalla de juego sin hacer scroll hacia abajo. En jugabilidad continúa siendo un gustazo, ya que reconoce sin problemas la presión del dedo sobre la pantalla y lo identifica como una orden de selección o salto.

Netflix dio a conocer el Infinite Runner a través de sus perfiles de Twitter en España y la India, dos mercados en los que quiso reforzar su presencia. Aquí, además, pesaba el hecho de que HBO había aterrizado con su servicio de streaming a finales de 2016.

El objetivo de Netflix con su advergame no era dar a conocer su marca ni posicionarla; ese trabajo ya lo tenía hecho. La empresa quería acaparar la atención de sus actuales clientas y convertirse en otro fenómeno que atrajera nuevas suscripciones. En relación a ese segundo objetivo, tendríamos que hablar de la elección del tipo de juego.

El endless runner es un género que no requiere de muchos elementos para ser considerado divertido y adictivo. Con unas cuantas variaciones en los escenarios, el comportamiento de los enemigos, la velocidad o la dificultad de los jefes finales, el éxito está servido. Además, permite deshacerse del lastre que supone crear una trama con su planteamiento, nudo y desenlace. Y aquí es donde quería llegar: el juego no explica lo que sucede en las series ni lo deja entrever. Por tanto, cualquiera que tenga un mínimo de curiosidad por saber quiénes son Escobar, Polo, Chapman y Wheeler, sus aliados o enemigos, accederá a la plataforma y contratará la prueba gratuita de un mes. Y muy probablemente, suscrita largo tiempo al servicio.

Para terminar, otro detalle que facilita este acercamiento a potenciales usuarias son las opciones que aparecen al finalizar la partida. Podemos reintentarlo, volver al menú principal, acceder a la página de la serie o, bien, compartir el juego en Facebook. Hoy vivimos el auge del juego social, por lo que un botón para este cometido es imprescindible en todo juego que quiera cierta difusión. En este sentido, el único fallo que ha tenido Netflix es obviar el peso de Twitter… Al menos, de cara a España.

Flix Arcade continúa activo en su dominio original, así que os invito a probarlo y dejar vuestra opinión por aquí. Espero que este nuevo post os haya parecido interesante. ¡Nos vemos en la próxima entrada!

 

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Referencias:

Entrevista con David Férriz, cofundador de Devilish Games y Spherical Pixel.

Pintado Blanco, Teresa; Sánchez Herrera, Joaquín (2017). Nuevas tendencias en comunicación estratégica (4ª edición), P. 279. Torrejón de Ardoz (Madrid). ESIC Editorial.


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Publicado por Samanta Sempere

Consultora de marketing digital y periodista made in Elche, 26 años. Adoro los videojuegos casi tanto como la pizza hawaiiana. Mis especialidades son la gestión de redes sociales, el SEO copywriting y los chistes malos, de esos que te quitan las ganas de vivir.

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