Path to Mnemosyne

Indiefilia: Path to Mnemosyne

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Los recuerdos son nuestro mayor tesoro. La protagonista de Path to Mnemosyne ha perdido lo suyos, aunque todavía no sabe cómo. ¿Le ayudarás a recuperarlos?

Estudio Devilish Games
Publisher Devilish Games y Hidden Trap
Año de lanzamiento 2018
Plataformas PC, Nintendo Switch, PS4, XboX

 

Trama
En Path to Mnemosyne nos encontramos manejando a una niña que ha de recuperar sus recuerdos. En su camino la guiarán dos voces, una masculina y otra femenina. El primer narrador parece un doctor, y de la segunda intuímos que es una suerte de ayudante. No obstante, a medida que vayamos superando niveles la situación se irá enrareciendo más. El mayor problema del juego es que finaliza cuando empieza lo interesante. Hay dos formas de terminarlo, según la ruta que tomemos hacia la zona final. En cualquier caso, Path to Mnemosyne deja un final abierto en torno a los conceptos de muerte y vida que es poco clarificador.
Gameplay
Entre la niña y sus recuerdos se interponen retos basados en la resolución de puzles. En estos pequeños minijuegos la memoria juega un papel esencial. Tendremos que recordar melodías, el destino de cada transportador, el orden de unos determinados botones y más. Hay mecánicas que se utilizan a lo largo de todo el recorrido y otras específicas de una parte concreta. Asimismo, cada fase contiene un enigma final cuya resolución nos abre paso a la siguiente zona. Si bien es entretenido, esta dinámica acaba por volverse un poco monótona. En este sentido, Path to Mnemosyne tiene sus altibajos.
Apartado visual
El mayor acierto de Path to Mnemosyne es su estética sencilla y surrealista. La escala de grises inunda el juego, complementada con el azul o verde de los recuerdos. La misma protagonista, que ha de recuperarlos, también presenta esos colores; además, veremos su cuerpo semitransparente para reforzar la idea del vacío. Del camino, repleto de baldosas móviles y giros dimensionales, destacan las macabras figuras que nos ayudan a profundizar en su subconsciente. Ya de por sí, este escenario provoca sensaciones encontradas: es bello a la vez que angustiante. El zoom infinito nos incita a seguir hacia delante para desvelar el misterio final.
Sonido
Este apartado es clave en la atmósfera opresiva de Path to Mnemosyne. No hay una banda sonora como tal, sino efectos que nos acompañan a lo largo de la partida: zumbidos, la respiración de la niña y sus pulsaciones, breves melodías… Su función en la narrativa es dar pistas o, bien, ser el ruido que desconcentre a la jugadora mientras trabaja sobre cada enigma. De hecho, en ocasiones agobia más de lo que ayuda.

 

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Publicado por Samanta Sempere

Consultora de marketing digital y periodista made in Elche, 26 años. Adoro los videojuegos casi tanto como la pizza hawaiiana. Mis especialidades son la gestión de redes sociales, el SEO copywriting y los chistes malos, de esos que te quitan las ganas de vivir.

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